La evaluación tendrá como fundamento la realización permanente de ejercicios de metacognición
que permitan a los estudiantes valorar la progresión de su dominio sobre
los conceptos históricos de primer y segundo orden, así como su habilidad para analizar
fuentes primarias y secundarias aplicando dichos conceptos.
Bajo esta lógica, tendrá un carácter eminentemente formativo y buscará fortalecer la
adquisición de concepciones autónomas por parte de los futuros docentes, es decir, la
formulación de conclusiones propias.
Permitirá movilizar aprendizajes situados en cuatro dimensiones: cognitiva (aprender a
conocer), procedimental (aprender a hacer), ontológica (aprender a ser) y actitudinal
(aprender a convivir), utilizando diversos instrumentos (cuaderno de notas, rúbricas, escalas
estimativas, escalas valorativas, exámenes, etcétera) y productos (ensayos, recuperación
y análisis de fuentes primarias, proyectos, entre otros) que tendrán como base
las competencias expresadas en cada una de las unidades de aprendizaje.







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