Una primera orientación del curso implica considerar a las unidades de aprendizaje como
elementos en continua interacción; es decir, no como estructuras aisladas unas de otras
sino como partes de un todo dinámico y mutuamente influyente. Se trata de que la
teoría y los conceptos se apliquen al análisis de procesos históricos y a la realización de
actividades que permitan “vivenciar” lo que se enuncia en un plano abstracto.
Bajo esta lógica, la bibliografía sugerida implica conocer los planteamientos teóricos de
diversos historiadores, pero también aquellas obras en las que aplican sus concepciones
sobre la historia.
Además, dado que la bibliografía responde al momento en que se produjo el programa,
ésta deberá actualizarse de manera permanente, de suerte que los estudiantes dispongan
de materiales que les permitan conocer los avances más recientes en el campo de la
historia de la educación.
Puesto que el curso promueve aproximaciones sucesivas de los estudiantes a la forma
en que se “hace historia” y a las evidencias que permiten a los historiadores formular
hipótesis explicativas sobre el pasado y sus relaciones con el presente, los conceptos de
segundo orden (que implican categorías analíticas de la historia) estarán asociados a los
de primer orden, que se refieren a procesos históricos concretos.
Por ejemplo, cuando se estudie la fundación de alguna escuela normal es importante
situar el proceso que permitió su creación en un tiempo determinado (que puede ser
medido en lustros, años, meses, etcétera) y también en un espacio específico (local,
estatal, regional, etcétera). Es importante señalar que este espacio y este tiempo están
asociados a actores cuyas acciones toman sentido en este contexto y sólo en él (tiempo
y espacio históricos).
Considerando que el curso pretende situar a los alumnos frente al “hacer historia”, como
un ejercicio teórico y metodológico riguroso, y no ante un índice temático que incluye
diversos “eventos históricos”, relevantes para quien organiza ese índice, lo que se ofrece
son orientaciones conceptuales que permiten seleccionar procesos sobresalientes para
la comunidad de aprendizaje que deberán ser abordados a partir del análisis de fuentes
primarias.
Por lo tanto, se sugieren una serie de contenidos históricos asociados a la historia de
la educación y de la formación de docentes en México para que los profesores y estudiantes
de las escuelas normales, mediante ejercicios de relevancia, determinen aquéllos
susceptibles de ser abordados desde su contexto sin perder de vista que éste forma
parte de retículas amplias que incluyen las dimensiones locales pero también nacionales
e internacionales, así como procesos sincrónicos y diacrónicos.
Es importante señalar que no todos los contenidos históricos aquí identificados con los
conceptos históricos de primer orden se abordarán en este curso sino que, como ya se
ha señalado, de acuerdo con ejercicios de relevancia y las fuentes históricas primarias
y/o secundarias disponibles, el profesor y los estudiantes, seleccionarán los contenidos
que se trabajarán. Esta selección se realizará para profundizar en dichos temas y debe
tener un sustento claro y basado en el razonamiento histórico.
Estos contenidos se analizarán empleando conceptos de segundo orden pertinentes
para organizar la información disponible (fuentes primarias y secundarias) con un sentido
explicativo.
En todos los casos será preferible realizar tareas que privilegien la comprensión y la profundidad
analítica sobre la cantidad de temas abordados. No se trata de excluir los contenidos
históricos sino de situarlos en el aula para “hacer historia”, lo que involucra el
desarrollo del pensamiento histórico; así como el fortalecimiento de una conciencia histórica
profesional que implica, necesariamente, una toma de postura y de compromisos
con la profesión y con los alumnos de educación básica.







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